¿Qué es esto?

¡Qué tupé hacer un blog de cocina sin ser una profesional del tema! Acá va mi recetario. Las comidas que cocino de verdad. Las recetas de mi mamá, mi nona, mi abuela, mi suegra, mi cuñada y mis amigas, que no quiero perder. Las cosas que disfruté sola, con mi novio, con mis amigos y mi familia. Las recetas que me piden, que ofrezco y que amo. Si les gusta, aprovechen.

domingo, 10 de febrero de 2019

Albóndigas de coliflor



Hay un supuesto que dice: “Todos odiamos al coliflor”. Bueno, hablen por ustedes, porque para mí es el vegetal más vapuleado y equivalentemente rico que existe. Vengan de a uno.

Encontré esta receta en un blog nuevo del que me enamoré recientemente y se llama Dishing Out Health. Visítenlo y hagan sus recetas porque son lo más (al igual que sus fotos y gráfica).

Bien. Ya sé. Hervir coliflor trae olor. Bueno, esto lo soluciona el microondas. Corten las flores de un coliflor mediano, pónganlas en un recipiente apto para microondas con medio centímetro de agua y cocinen a máxima potencia hasta que se puedan pinchar fácilmente con un tenedor. Arranquen con 5 minutos y vayan viendo. Mínimo tiempo de olor, mínimos potes con olor a coliflor, mínimas porquerías para lavar. Voy haciéndome más amiga de micro, vieron?

Cuando enfríe un poco, lo vamos a picar bien (yo lo hice en la procesadora). Se supone que nos deberían quedar alrededor de 2 tazas de coliflor para estas proporciones, vayan sacando la cuenta. A esto le vamos a agregar media taza de quinoa cocida (mi nueva amiga, la pueden reemplaza con arroz, si no les copa la quinoa) y media taza de avena (acá la dueña de la receta usaba panko o pan viejo desmenuzado, pero acá no hay pan, lo siento).

Bien, acá agregamos un huevo grande. Si ven que queda muy seco, manden un huevo más y de última un poco más de avena para darle la consistencia de albóndigas que podamos manipular y dar forma.
El condimento que le puse es un diente de ajo rallado, sal y pimienta. Pero, como saben, acá pueden elegir lo que les guste (cebolla rehogada, mostaza, hierbas, curry, etc).

Finalmente les damos forma de albóndigas del tamaño de una nuez y las disponemos en una asadera aceitada.

Cocinamos al máximo, dando vuelta una vez durante la cocción hasta que queden doraditas.
En la receta original, estaban acompañadas por una salsa agridulce. Yo preferí comerlas así con ensalada, para una versión más light. Pero no lo descartemos.

Tuvimos el tupé: Noe (mi hermana) y yo

miércoles, 6 de febrero de 2019

Berenjenas rellenas


Berenjenas rellenas

Escuché el otro día a Narda Lepes decir que no tenemos que plantear nuestras comidas a partir de recetas sino de productos. Es decir: ayer vi que tenía unas berenjenas, tomate, queso y pensé “berenjenas rellenas” y no al revés. Es más económico, porque aprovechamos lo que hay y podemos comprar lo que está en buen precio y a partir de ahí cocinamos y, además, nos lleva a comer mejor.
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Aclaremos que esta receta ya fue subida en Facebook y al blog, pero junto con los alcauciles y quise replantearla ayer, ya que estaba fresquito y tenía muchas ganas de cocinar comida invernal (que es lo único bueno que tiene el invierno, fin, lo dije).

La receta tiene dos preparaciones: por un lado, armamos un tuco. El que hagan siempre está bien. Traten de no usar esos ya armados, deben tener esencia de muerte, eviten en lo posible, sí? Yo lo hice así: rehogué ajo y morrón, sumé tomates pelados procesados (acá pueden usar puré de tomate), extracto de tomate, sal y pimienta. Y lo dejé cocinar bastante, única forma de que los tucos tengan sabor: tiempo.

Mientras tanto podemos empezar con el relleno. Les sacamos el tallo y las agujereamos. Esa pulpa que le sacamos, podemos picarla e incorporarla al relleno que lleva: miga de pan remojado en leche (esta vez le puse avena), queso rallado, jamón, cebollita rehogada (yo esta vez puse verdeo crudo finito), una cucharada de mostaza y un huevo. Con esa base, pueden cambiar la cebolla por ajo, el jamón por otro fiambre, o agregar condimentos varios. Rellenamos las berenjenas y las disponemos en el tuco, tapando la olla hasta que esté todo cocinado.

Tuve el tupé: yo



lunes, 21 de enero de 2019

PECAN PIE


Cuando fuimos a Londres, comíamos a veces en un lugar que se llama “Pret a Manger”. Tienen comidas para llevar bastante buenas y yo siempre me compraba un cuadradito de pecan pie que me iba comiendo de a poco (porque bomba).

Hace poco, encontré una receta de tarta de frutos secos que podía adaptarse a nuestras materias primas. Porque la original lleva un jarabe que acá no se consigue tan fácilmente. Le pregunté a Vicky, que vivió un tiempo allá, qué le parecía y no solamente aprobó sino que obviamente quedó pactada una cita para hacerla y probarla todxs juntxs lxs Argentinian people in London. Y eso recién se dio el fin de semana pasado… Gente ocupada somos…

En fin, les cuento lo que hicimos y algunas datas y propuestas:

1) La masa no nos copó mucho, yo hubiese hecho una masa de pasta frola. Pero acá va: procesamos 100 gr de azúcar con 150 gr de manteca pomada, hasta lograr una crema clara. A eso le sumamos 2 huevos, ralladura de medio limón y 500 gr de harina 0000. Llevamos la masa una hora a la heladera envuelta en papel film. Luego de ese tiempo, forramos una tartera de 26 cm aprox, volvemos a refrigerar 15 minutos y horneamos vacía (con peso arriba – papel aluminio y porotos) hasta que este doradita.

2) Parte de la cubierta es una mezcla de nueces. No tenía suficientes pecan así que le puse mitad de nueces comunes. En total, 350 gr de frutos secos (también se podrían usar otros frutos, prueben).

3) Por último, lo que une a los frutos secos es una salsa toffee: calentamos 170 gr de glucosa, y le agregamos 250 gr de azúcar. Vamos revolviendo hasta lograr un caramelo clarito. Sacamos del fuego y sumamos 50 gr de manteca y 200cc de leche. Volvemos al fuego hasta llegar a 120°. Ya fuera del fuego le agregamos 50 cc de crema más.

4) Unimos frutos con toffee y cubrimos la tarta.

Es una bomba, les avisé. Con un cuadradito, estamos

Tuvimos el tupé: Nacho, Vicky y yo (y creo que los hemanos y amigos de Vicky y mañana sigo la repartija con mi flia si no quiero explotar)

lunes, 19 de noviembre de 2018

Panqueques de avena

Quise hacer una salida elegante de este fin de semana largo donde la comida no fue en todo momento liviana. El viernes salimos después del concierto, el sábado fuimos a ver una banda de jazz y ayer, Picurba. Hoy nos desfasamos otra vez con los horarios y pasamos de largo el almuerzo. Nacho me propuso una merienda de sus favoritas: panqueques. Le dije: “¿Te copás con unos de avena así evito la harina de trigo?”. Obvio que aceptó porque se prende en mis cositas de dieta. Y acá estamos, disfrutando de estos panqueques muy ricos y más livianos. Se hacen así: Primero molemos una taza de avena en la procesadora. Cuando toma consistencia de harina, se le agrega una taza de leche descremada, dos huevos y una pizca de sal, hasta que todo esté homogéneo. Después, dejamos descansar la masa media hora, y listo. A mí me rindió 6 panqueques, suficiente para no irnos al pasto. Tuvimos el tupé: Nacho (con manteca y azúcar – a la parisina) y yo (con un puré de palta).

sábado, 3 de noviembre de 2018

ONIGIRI


En nuestra lucha por crear planes antidomingo, la cocina es un arma que casi nunca falla.
Ese domingo decidimos, como siempre, hacer una receta de esas de mil pasos, pero distinta, que nos entusiasme y nos haga olvidar de que el lunes hay que levantarse temprano.
Se trata de una croqueta de arroz al estilo japonés. No busquen autenticidad en la receta, es probable que hayamos hecho unas variaciones occidentalizadas que el Japón no nos perdonaría. Pero fue con amor.
Primero hay que hacer tres tazas de arroz del tipo largo fino. Seguro que lo mejor es usar el de sushi, pero ese es el que conseguimos y funciona bien. Tiene que quedar un toque pasado para poder moldearlo luego.
Mientras se enfría, armamos el relleno: Mezclamos ½ taza de salsa de soja, ¼ de taza de miel, ½ cucharadita de jengibre rallado y un diente de ajo picado.
En una sartén, doramos 250 gr de carne en cubitos, nosotros usamos bola de lomo. Sacamos la carne y, en la misma sartén, agregamos aceite y cocinamos unos minutos media cebolla picada y una taza de brócoli picado. Ahí le agregamos la salsa que hicimos al principio y una cucharada de almidón de maíz disuelto en agua fría. Cocinamos dos minutos más y sumamos la carne y una cucharada de sésamo. Mezclamos y dejamos enfriar.
Ahora el armado. Es importante que todo esté frío en este punto. Ponemos film en un cacharrito y le metemos dos cucharadas de arroz, apretujamos y le metemos una cucharada de relleno y arriba otro poquito de arroz. Cerramos el paquetito de film y le damos forma triangular. Vamos reservando en la heladera cada croqueta.
Finalmente, calentamos una sartén con un poco de aceite neutro y doramos las croquetas de todos sus lados mientras además las vamos pintando con salsa de soja.
Está bueno acompañarla con alguna salsa agridulce.
Tuvimos el tupé: Nacho y yo

lunes, 29 de octubre de 2018

TUPÉ INVITADO: Galletitas de avena, naranja y coco


Yo tengo una amiga que también cocina. Varias, sí. Pero Sole tiene varios puntos a destacar: arranquemos porque es de origen italiano (casi paisana nuestra); eso casi nunca falla. Además tiene un emprendimiento de pastelería. Y por último, y no menos importante, es una persona que sabe disfrutar, a pesar de todo. Ese tipo de gente es la gente que quiero tener cerca.
Ayer, así de la nada, me mandó por Nacho estas galletitas espectaculares. Así que le dije: “Escribí la receta, esto es digno de Qué Tupé”. Y así reabrimos esta maravillosa sección donde comparto con ustedes también lo que me cocinan mis seres queridos:


Salen 20 galletitas y para prepararlas necesitás: 1 taza de avena instantánea, 1/2 taza de harina leudante, 1/2 taza de coco rallado, 1 huevo, 1/2 taza de azúcar mascabo, ralladura y jugo de una naranja.
Opcional: chips de chocolate amargo.
Preparación: en un bowl mezclás todos los ingredientes secos. Aparte batís el huevo y le agregás la ralladura de la naranja (sólo la parte superficial de la piel. Ojo! Que la parte blanca de la cáscara es amarga) Exprimís el jugo. Después, agregás el huevo a los secos y de a poco (Si, de a poco!) le vas poniendo el jugo, mientras vas integrando, hasta que veas que está todo incorporado, pero no demasiado pegoteado. Dependiendo del tamaño y la cantidad de jugo de la naranja, puede ser que lo uses todo o que una parte te sobre! Yo además le agregué unas cucharaditas de cacao.
Una vez que tenés la mezcla lista, aceitás una placa de horno (yo uso un pincel o servilleta de papel para distribuirlo) y con la ayuda de las manos o con una cuchara armas bolitas, y sobre la placa las aplastás un poquito con la cuchara. Ahí le pones algunos chips de chocolate. Las llevás al horno por 10 minutos más o menos (horno medio) y están listas!
Son riquísimas, muy fáciles de hacer y re sanas! Especiales para compartir con amigues querides!!! Gracias Lu por la generosa invitación!!!
Tuvimos el tupé: Lu, Nacho, Milton y yo!

domingo, 9 de septiembre de 2018

Hotcakes



HOTCAKES

Nosotros solemos levantarnos tarde los domingos. Así que, si arrancamos desayunando, se nos desfasan todas las comidas. Por eso, últimamente, decidimos que, si no tenemos que juntarnos a almorzar con nadie, entonces hacemos un brunch o almorzayuno. Es decir, un desayuno fuerte con características de almuerzo.
Hoy tuve ganas de hacer unas hotcakes o pancakes. No son panqueques, son más chicas, más aireadas y con otros ingredientes. Y son súper fáciles, más probables de no fallar.
La preparación es la siguiente: batimos un huevo con 2 cucharadas de azúcar y a eso le sumamos una taza de harina leudante (o común con 1 cdta de polvo de hornear) y otra de leche. Al final se le agregan dos cucharadas de aceite. La masa tiene que quedar mucho más densa que la de los panqueques, es más bien un engrudo.
Llevamos esto a la heladera más o menos media hora, o sea, armé la masa en pijama y, mientras me bañaba, descansó. Después del descanso se puso espumosa y más densa.
Bien, en una sartén caliente pintamos con un toque de aceite y disponemos cucharones de masa. Se ponen redondas naturalmente. Una vez que los bordes se secan y se hacen globitos en el centro, damos vuelta y cocinamos un ratito más. Esta receta rindió una docena de hotcakes. Por acá, volaron, háganla doble si son varios comensales.
Tuvimos el tupé: Nacho y yo

sábado, 18 de agosto de 2018

MUFFINS DE MANZANA Y ROMERO


Bueno, sí, polémico. ¿Me creen que están buenísimos? Quería hacer alguna cosa dulce para llevar de mi prima Luján. Los hice en forma de muffin porque tenía poca harina, pero se puede hacer como torta. Es la adaptación de una receta que ya ni sé dónde vi. Y, para media docena de muffins, es así:

Primero, mezclamos 2 huevos con 75 gr de azúcar. Esto lo batimos bastante, que se hagan unas lindas burbujas.
Luego, le sumamos con batidor, 75 gr de harina leudante, una pizca de sal, una cucharadita de romero fresco picadísimo, ralladura de limón y 6 cucharadas de aceite.
Por último, le sumamos una manzana verde cortada en cubitos y rociada con jugo de limón.
Repartimos en los moldes y llevamos al horno medio. Se pueden rociar con azúcar impalpable.

Tuvimos el tupé: Luján y yo.


lunes, 13 de agosto de 2018

DULCE DE PERAS



Amo hacer dulce. Quizás más que comerlo. Debe ser la sensación de cocinar para algo que se consume todos los días, o la idea de poder repartirlo entre lxs cercanxs.
Esta vez hice poco, por falta de frascos. Y de peras porque están divinas.
Bien, es así de fácil: cortamos y pelamos peras. Y las ponemos a hervir con un chorrito de agua. Cuando estén blanditas, podemos pisarlas un poco con pisapapas y les agregamos azúcar (por cada kg de peras, 200 gr de azúcar), una cucharada de canela, y un chorrito de esencia de vainilla.
Dejamos cocinar hasta que tome consistencia de mermelada. Para chequear, saquen una cucharadita, métanla en el freezer para que endurezca y fíjense si está.
Luego envasen en frascos esterilizados, especialmente si no los van a consumir inmediatamente.
Tendrá el tupé: Nacho (apuesto que le va a durar una semana)


miércoles, 25 de julio de 2018

Paté de lentejas


¿Qué? No suena bien, ¿no? Bueno, alejen sus prejuicios de aquí. Es muy bueno y una gran opción para la picadita.
Se hace así de rápido: procesamos 200gr de lentejas cocidas (vienen en lata, no sean vagxs), dos cucharadas de queso crema y una de leche, sal y dos cucharaditas de curry (si no tienen, usen las especias que les gusten).
Listo, sí, sí, listo.

Tendremos el tupé: Marce, Marian y yo (Seguimos de reunión en reunión)

domingo, 22 de julio de 2018

GALLETITAS PARA LXS AMIGXS

Trato de regalar algo para el día del amigo. A veces no puedo, a veces me falta inspiración, pero este año ocurrió. Hice dos recetas de galletitas. Una para todxs y otra para Sebi que está tratando de no comer harinas. Se las comparto acá: GALLETITAS DE LIMÓN. Primero hay que batir 80 gr de manteca pomada con una taza de azúcar. Luego se suman el jugo y ralladura de un limón, dos huevos, y una taza y ¼ de harina leudante. Es una masa blanda, parece de budín, pero hay que refrigerarla entre 3 y 4 horas para que se endurezca. Transcurrido ese tiempo, nos enharinamos las manos y armamos bolitas tamaño nuez. Disponemos esas bolitas en placas enharinadas separadas entre sí (porque crecen), las podemos aplastar un poquito para que queden más chatas. Se cocinan en un horno moderado (180°) hasta que estén doraditos los bordes. GALLETITAS DE BANANA, CACAO Y AVENA Mezclamos 200 gr de avena instantánea con 2 bananas pisadas (mejor si son maduritas) y una cucharada de cacao amargo. Si quieren le pueden sumar azúcar o cacao dulce. Yo le puse esos tres ingredientes. Luego disponemos cucharadas de la mezcla en una placa con fritolín y les damos una forma redondeada. Se cocinan igual que las de limón, sólo que no crecen ni se doran. Tuvieron o tendrán el tupé: mis queridxs amigxs <3

lunes, 9 de julio de 2018

Emergencia culinaria: pesto de rúcula


¡Qué inspirada estoy! Debe ser mi incursión en Instagram.

Cuestión que esta receta nace de la necesidad de no tirar comida. No es momento. Nunca lo es.
La heladera de Nacho enfrió más de lo normal y mi planta de rúcula recién comprada se congeló y, por ende, ya no servía para ensaladas. Entonces pensé en el pesto.

El pesto se puede hacer de muchas verduras. El clásico lleva albahaca, nueces/piñones, ajo, parmesano y oliva. Pero de ahí pueden derivar otras cositas.

También tiene una versatilidad que permite que lo usemos, no solamente para pastas, sino como aderezo de carnes, en tostaditas (que es como lo comimos anoche), etc.

Les recomiendo mucho mi receta de pesto de arvejas, está por ahí en la página de Facebook y en el blog.

Este se hace así: Mixeamos 250 gr de rúcula, un diente de ajo, dos cucharadas de queso rallado, dos cucharadas de oliva y 50 gramos de almendras. Sal y pimienta y listo. ¿No es genial? Y encima es bastante light, Gisela… (Un día me va a leer la nutricionista y qué vergüenza)

Tuvimos el tupé: los mismos de las pizzas.

viernes, 6 de julio de 2018

Granola sin azúcar

Sí, estoy en una. Por eso hubo pocas publicaciones y les caigo con esto. Es una receta que me acompaña todos los días, con yogur, media taza. Cosas de dieta. Lo bueno es que sepamos que hay que reducir el azúcar que comemos. Más allá de nuestro peso. Así que decidí compartirla. La base de la idea es de Jamie Oliver, de un librito que me traje el año pasado de Londres con recetas para todos los días. Pero la cambié mucho, después de haberla probado con mil cosas y habiéndola hecho tantas veces. Ya se puede decir que es mía. Procesamos 350 gr de avena con 130 ml de agua y una cucharada de aceite de oliva. A esto le agregamos 200 gr de frutos secos (yo le pongo lo que tengo en el momento: nueces, maníes, castañas, almendras). Vuelvo a procesar pero no mucho porque no me gusta que queden muy picaditas, es a gusto.
Esto se estira y aplasta en una placa (yo uso dos de vidrio porque no tengo una grande) y va al horno fuerte hasta que los bordes se doran un poco. Ahí sacamos, removemos un poco y sumamos 80 gr de pasas. Las sumo acá para que no se quemen. También pueden omitirlas si no les gustan. Las placas van al horno un rato más, lo importante es que cuando remuevan, vean que la avena se secó de nuevo. Yo, como les decía, la como acompañando al yogur. Pero también está bueno acompañarla con frutas (que pueden ser asadas).
Otras ideas: sumarle semillas, esencia de vainilla, coco, café instantáneo, otras frutas secas, otras frutas disecadas (chips de bananas, ciruelas pasas, dátiles), sucralosa, cereales, etc. Prueben. Tengo el tupé: yo, todas las mañanas :)

viernes, 12 de enero de 2018

Is is too late to say "pan dulce"?

Esta receta está signada por el destiempo. Primero, ya es raro que comamos semejante pan en pleno inicio del verano, las Fiestas. Segundo, compré los moldes en 2007 y los usé 10 años después. Y tercero, me tomé tres semanitas para escribir la receta, en una fecha en que ya ni es correcto decir “felices fiestas”.

Sin embargo, creo que, así como recomendé hacer vitel thoné en el momento en que se nos dé la gana, propongo lo mismo para este pan dulce.

Antes de pasar la receta, debo admitir que fui la autora intelectual y productora general de esta receta, pero fue Nacho el que hizo el trabajo sucio. Así que, más que nada, la paso acá para no perderla.
Primero hay que armar un fermento con 100 gr de levadura fresca, 30 gr de miel, 80 cc de leche tibia y 100 gr de harina 0000.

Después se pone en un bol 600 gr de harina 0000 con media cucharadita de sal y en el medio se van agregando: el fermento, 150 gr de manteca pomada, 3 huevos, 200 gr de azúcar, 2 cdas de esencia de vainilla, ralladura de una naranja y un limón y 40 gr más de miel. Se mezcla y se amasa hasta lograr un bollo liso. Esto se deja levar 3 horas. Sí, 3 horas, es muy difícil hacer levar una masa con manteca, pero no imposible.

Pasadas las tres horas, se agregan 450 gr de frutas secas o lo que les guste. Nosotros usamos pasas, nueces y almendras en cantidades iguales. El debate fruta abrillantada sí o no, es para otro foro. Acá no, me aburre, chau.

Esta masa la dividimos en 4 bollos iguales y las repartimos en moldes de medio kilo. Y esperamos una hora más que leven.

Finalmente, al horno medio por 50 minutos.

Nos comimos uno en el desayuno y los demás los congelé una vez fríos. Para descongelarlos, hacerlo con tiempo a temperatura ambiente.


Tuvimos el tupé: Nacho y yo y todxs lxs que compartieron con nosotrxs las fiestas. ¡Felices Pascuas!

viernes, 7 de abril de 2017

Galletas de avena a la Santa Fe


Pues mañana partimos a la ciudad de Santa Fe con parte del coro… Sí, otro viaje con el coro, éste medio relámpago y buscando aprender, cantar y estar de joda. Haciendo nuestra gracia, bah.
Así que vamos en caravana de autos y aunque iba a llevar una torta, pensé que unas galletitas iban a ser más cómodas (especialmente para el conductor).

Las galletitas envasadas son muy ricas pero son veneno, ¿sabían? Bueno, por las dudas. Estas no son LO SALUDABLE, pero digamos que equilibran un poco y sabemos lo que tienen, que no es poco.

La cosa es así de fácil: derretimos 75gr de manteca (al microondas es un trámite), le sumamos a eso una taza de azúcar integral y media de azúcar común. Batimos con batidora (idealmente) y le sumamos unas gotas de esencia de vainilla, una cucharadita de canela, un huevo y una yema. Siempre batiendo.

Ahora con una espátula vamos integrando 2 tazas de harina común, media cucharadita de bicarbonato y media de sal.

Finalmente agregamos una taza y media de avena y una taza de pasas.

Yo fui armando bolitas y las aplasté en la fuente donde las cociné. No las pongan muy juntas por si se dispersan. El horno tiene que ser medio. Como verán, alcanzan un montón y son muy ricas.


Tendremos el tupé: Nacho, Sole, Milo y yo (y, si llegan a Santa Fe, las probará el resto de la comitiva – Noe, Lula, Chivi, Esteban, Nestor, Dany y hasta el Maestro capaz :P ) ¡¡¡Buen viaje!!!

jueves, 16 de marzo de 2017

Tarta italiana de pollo

Bueno, así se llama en la revista de la que saqué la receta… No sé bien qué tan italiana es, pero es muy rica. Y se transformó en un clásico mío, si bien la revista era de mi mamá.
Vale aclarar que gran parte de mi bibliografía de cocina era de mi mamá: libros, colecciones, revistas sueltas, cuadernos con recetas copiadas, etc. Una cosa que mi mamá siempre hacía es comprar esos “especiales” de la revista Mía (no sé si aún existe). Bastante copada, popular y sin aspiraciones de gourmet ni mucho menos, como me gusta a mí. Esta receta en particular está en un especial de tartas dulces y saladas.

La masa, elíjanla ustedes. La mejor es la de mi mamá también: medio kilo de harina leudante, un pocillo de agua, otro de leche y medio de aceite. Es resistente y rica (alcanza para base y tapa). En el caso de la de la foto, la hice con una comprada de hojaldre, también va. Vean.

Acá va lo importante: el relleno. Primero rehogamos una cebolla grande. Cuando haya transparentado, le agregamos pollo. Si es una tarta grande, familiar, digamos, pongan un pollo entero en cubitos, si no, medio. Otra opción es usar un pollo reciclado, las sobras, digamos. Pero si usan pollo ya cocido, súmenlo al final así no se seca.

Bien, luego sumamos 3 tallos de apio, una zanahoria rallada y unas hierbas (las que más les gusten, yo uso tomillo y estragón).  Cocinen unos diez minutos, con el fuego bajo.

Mientras, mezclamos una cucharada de curry en una taza de caldo tibio.

Lo sumamos al relleno y cocinamos 20 minutos más.

Cuando esté listo (jugoso pero ya espesado), apagamos el fuego, sumamos aceitunas negras, y dejamos enfriar tapado. Dos cosas importantes:
1)      Si no les gustan las aceitunas, piensen una alternativa, algo que le dé mucho sabor. El factor sorpresa. Me parece que es fundamental…
2)      Dejen enfriar. Es un  paso importante. Las tartas y empanadas deben ser rellenadas en frío para que en la cocción el jugo “reviva”.

Armamos la tarta y listo. ¿Les gustó?

Tuve el tupé: yo


miércoles, 1 de febrero de 2017

Pan chato a la parrilla

Lamento decir que no soy adicta a determinados venenos como la sal (que consumo sólo cuando es necesaria), ni el azúcar (que no agrego jamás a nada. ¡¡¡Pero por el amor de Dior, qué difícil es dejar la harina!!!

La única solución que encontré son algunos atajos. Ya no como pan como acompañamiento, ni pastas más de una vez por semana y desayuno versiones integrales. Y cuando quiero un “sanguchito”, están los “flat breads”. Me refiero a las versiones finitas del pan que todas las culturas tienen: el pan árabe, la tortilla mexicana, el pan naan de la India, etc.

Y bueno, hace poco Nacho y yo volvimos a bifurcar caminos, como nos ocurre tan a menudo… Quizás por eso nos amamos, porque nuestras pasiones individuales se encuentran en esquinas todo el tiempo. Esta vez, encontré una receta por casualidad de un pan para hacer en la parri. Y coincidió con que él se (re)encontró con su asador interior: esa fascinación del fuego, la posibilidad tan primigenia de hacer arder unos carbones y terminar en un disfrute culinario.

Lo hicimos juntos, pero el crédito se lo dejo a él que hizo la mayor parte de la receta.

Se hace una masa con 4 tazas de harina 000, una cucharada de sal parrillera, otra de levadura seca (calculo que serán unos 20 gr de levadura común), 200 cc de agua y ¼ taza de aceite de oliva. 

Unimos, amasamos hasta lograr un bollo liso y tratando de no agregar demasiada harina y dejamos descansar media hora.

Pasado ese tiempo, dividimos en cuatro la masa y estiramos con la mano, en el aire. Fui apoyando los panes en papel manteca aceitado y cuando la parrilla estuvo a punto (bien caliente), Nacho fue poniéndolos de un lado y del otro.

Cuando sale de la parrilla, en caliente, hay que pincelarlos con aceite de oliva y tirarles arriba sal parrillera y romero. Acá se puede crear a full, obvio.

Si no se animan a la parri, yo creo que en la plancha aceitada también se pueden hacer… Prueben y me cuentan.


Tuvimos el tupé: Nacho y yo (of course, my darling)

miércoles, 18 de enero de 2017

¿Alguien dijo “granola”?

 A decir verdad, no es la primera vez que la hago. Ya lo había intentado dos veces sin éxito. Why? Llamémosle “distracción y sobrecocción” en la primera ocasión y “demasiada improvisación te matará” en la segunda.

 El verano me suele dar la paz para hacer este tipo de cosas sin error. Y es importante, porque la verdad que no es una receta necesariamente económica.

Suele pasar que, una vez que uno se olvida de la mala experiencia, repite el intento. Fíjense: pasa con las películas que no pudimos continuar viendo, con la cola del Nini y con las relaciones. Bueno, con las recetas que a uno le gustan mucho, también sucede.

Hace algunas semanas, fuimos con mi hermana y dos amigas a desayunar a La Trufa en la CABA. Un lugar muy hermoso que recomiendo ampliamente. Con Noe pedimos un desayuno para compartir que incluía un yogur natural con frutas y granola casera. Fue la gloria, lo amamos (salvo porque las peras no estaban peladas – cosas mías). En fin, ese yogur fue revisado en nuestras conversaciones varias veces y hoy dije: hagamos granola.

Busqué una receta de Narda y la hice casi igual, salvo que cambié muchos ingredientes porque no los tenía pero respeté el peso de todo y, esta vez con cronómetro, los tiempos.
Primero hay que poner en una placa limpia 200 gr de frutos secos (yo usé nueces, maníes, castañas, almendras y quinoa) y llevar eso al horno medio por entre 6 y 8 minutos. En la mitad, remuevan así se van tostando parejo y fíjense los tiempos según su horno, no se distraigan.

Luego sumamos 250 gr de los siguientes ingredientes: semillas de girasol, coco rallado y avena. En esta etapa Narda también usaba lino, sésamo y germen de trigo, pero yo no tenía así que aumenté las cantidades de los otros ingredientes. Siéntanse libres de improvisar también según sus gustos y posibilidades. Otra vez al horno 6 a 8 minutos y mezclando.

Mientras tanto, vamos a llevar a baño María 150 gr de miel y 4 cucharadas de azúcar hasta que se fundan. La receta proponía azúcar rubia pero yo no tenía más que común, lamentablemente. Vean.
Ahora volcamos los frutos y semillas en un bowl y le sumamos 50 gr de pasas de uva, luego sumamos la miel y el azúcar y mezclamos asegurándonos que todo se embeba.

Aceitamos o enmantecamos una placa y volcamos toda la mezcla ahí. Al horno nuevamente unos 10 minutos. ¡ATENCIÓN! Acá es donde más riesgo hay de que se queme, por la incorporación del azúcar. Así que un ratito antes, se fijan.

Listo. Rinde un montón y (cuidado) es altamente adictiva. Puede acompañar yogur, helado, postres… Una genialidad. También Narda proponía ponerle pochoclos o tutucas. Qué sé yo, da para mucho… 
Me pregunto si habrá una versión salada…


Tuvimos el tupé: yo (y la otra mitad es para Noe)

jueves, 12 de enero de 2017

CHUTNEY DE CIRUELAS

 Como les venía diciendo en la publicación anterior, los ciruelos de la casa de mi papá tuvieron un verano agitado. Aparte de la mermelada que mi papá me pidió, aún quedaban muchas por darles destino. Busqué y busqué y encontré este chutney en la página de Jaimie Oliver. Van a ir viendo que hice varias modificaciones, como siempre.

El chutney es una mermelada agridulce, ideal para acompañar quesos y cerdos. Con esta receta salieron dos frasquitos y les di destino ideal: dos personas que saben apreciar los sabores diferentes. Ya verán hacia el final.

Empezamos picando una cebolla chica y un diente de ajo. Los doramos en una cucharada de aceite hasta que estén marrones. No le pongan sal, porque eso hace que se transparenten y necesitamos que se doren.

A esto le sumamos 5 clavos de olor, 3 hojas de laurel, media cucharadita de jengibre en polvo y media de canela y cocinamos un ratito.

Agregamos un kilo de ciruelas cortadas en cubos, 400 de azúcar rubia (yo mezclé integral, negra y blanca porque no llegaba al peso de la receta) y ralladura de una naranja. Revolvemos y sumamos el jugo de una naranja y 300 cc de champán. Y este es mi aporte, porque en lugar de champán decía “vinagre de sidra”. Tenía medio champán del 31, pero vinagre de sidra… no es muy usual, ¿verdad? Se me ocurre que también podría reemplazarse con vinagre de manzana  o con sidra. Ahora llevamos a hervor en fuego fuerte y una vez que llega a ese punto, bajamos el fuego y cocinamos hasta que el líquido haya casi desaparecido por completo.

No queda bien que yo lo diga, pero de verdad quedó delicioso.

Tuvieron el tupé: Noe y Dani (un frasquito cada una)


PD: Gracias, Noe, por las hermosísimas fotos J

martes, 3 de enero de 2017

Torta de ciruelas escondidas


En el fondo de la casa de mi papá hay dos ciruelos. Dan esas ciruelas que se llaman “remolacha”, las que adentro son también rojas, no amarillas.

La semana pasada mi papá me trajo dos bolsas con tres kilos de ciruelas y me dijo: “Hacé unas mermeladas”. “Mil kilos de mermelada”, pensé. Decidí hacer un kilo de mermelada y ver qué hacer con lo demás.

Y encontré esta torta que me dio la vida. Primero porque es riquísima. Pero por sobre todas las cosas porque es una de esas recetas de torta de aceite que necesitaba y no tenía, porque la gente las hace “a ojo” y no te da la receta… (La gente son mi nonna, mi tía María y mi amiga Marcela, btw). Estaba en la página de Cocineros Argentinos. Pero la hice muy mía porque modifiqué varias cosas acorde a lo que tenía en la heladera y siguiendo mi intuición. Esto salió:

Batir 3 huevos, media taza de aceite y 200 gr de azúcar. Sumar esencia de vainilla  y 200 gr de harina leudante. Verter en una tortera enmantecada y enharinada. Cubrir la superficie con mitades de ciruelas descarozadas (con la cáscara hacia arriba). Sí, se van a hundir en la cocción (por eso es “escondida”). Por último, espolvorear con azúcar. Llevar a horno medio por 30 minutos (vean, mi horno es muy fuerte).

Se me ocurre que se puede hacer con damascos, bananas, manzanas, peras, pedacitos de dulce de membrillo o batata. Basta de dar vueltas: encontré mi torta básica y ya soy feliz.


Tuvimos el tupé: por ahora yo. Vengan a tomar mate porque me la termino!!!